Efectos de la guerra sobre la salud

Los veteranos enfrentan problemas físicos y emocionales que merecen tratamiento

Frank Speer, residente de Emmaus, es un modelo inspirador para los militares que hoy vuelven de la guerra. Este piloto retirado de la Fuerza Aérea de EE.UU. sólo tenía 22 años cuando fue abatido en Alemania en 1944. Sobrevivió la caída de su avión, caminó 400 millas antes de ser capturado y pasó un año en un campamento de prisioneros antes de escapar.

Sin embargo, no pudo escapar los problemas de salud comunes en los veteranos, cuyo sacrificio voluntario por el bien de su patria no termina cuando regresan. “Decidí que no permitiría que mi salud me controlara”, afirma Speer. Volvió a la universidad, se graduó de ingeniero, se casó, tuvo hijos y actualmente es una persona activa de 84 años. “Seguí los consejos de mi médico y siempre fui optimista”, dice.

Si usted o un ser querido es un veterano de guerra, a continuación se presentan algunos consejos sobre los problemas de salud que podría enfrentar.

Las discapacidades resultantes del combate pueden causar problemas físicos, emocionales y sociales al regreso. Uno de los factores más importantes para retomar la independencia es una actitud positiva. “Fíjese metas realistas”, aconseja el Dr. Joel Lerman, psiquiatra del Lehigh Valley Hospital and Health Network, “y confíe en la ayuda de su familia y amigos para alcanzarlas”. Un grupo de apoyo también puede proporcionar un refuerzo emocional.

Siempre que sea posible, vuelva al mismo trabajo que tenía antes de ser llamado al servicio. La Ley de Americanos con Discapacidades prohíbe a los empleadores discriminar en contra de personas competentes pero discapacitadas. Si no es posible volver al mismo trabajo, considere volver a estudiar o iniciar una pequeña empresa desde su casa.

No se olvide de hacer ejercicio: “Mantener el vigor físico es un factor clave de la independencia”, afirma una colega del Dr. Lerman, la geriatra Dra. Laura Carothers.

El trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) es una preocupación común entre los veteranos de guerra y afecta a cada uno en forma distinta. “Algunos sólo tienen síntomas leves mientras otros sufren pesadillas recurrentes, ataques de ansiedad o depresión”, dice el Dr. Lerman.

Los veteranos que sufren de PTSD relacionan cosas comunes, como el sonido de un avión o la alarma del despertador, con memorias dolorosas de la guerra. Según el Dr. Lerman, “muchas veces están fatigados y se irritan fácilmente. Se distancian de sus relaciones y se vuelven aislados”.

El Pentágono hace lo mejor que puede para prevenir el PTSD. Alienta a los soldados que vuelven de Irak a incorporarse a un nuevo programa que examina su salud mental con el objetivo de prevenir problemas graves más adelante. Los veteranos que sientan síntomas de PTSD deberían “integrarse a un grupo de apoyo o escribir sobre sus sentimientos en un diario”, sugiere el Dr. Lerman. Si los síntomas se vuelven graves, habría que consultar a un psiquiatra o consejero. Los medicamentos antidepresivos pueden ser útiles en combinación con la terapia.

Muchos ex prisioneros de guerra experimentaron una grave pérdida de peso. Speer adelgazó 67 libras (30 Kg.) en 11 meses. “Las deficiencias nutricionales causan muchos problemas de salud, inclusive enfermedades cardíacas”, opina Carothers. “Si estuvo gravemente malnutrido en el pasado, dígaselo a su médico para evitar complicaciones futuras”.

La congelación fue una preocupación para muchos veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Como prisionero, Speer fue obligado a permanecer en el exterior durante muchas horas, en temperaturas extremadamente frías, sin el abrigo adecuado. La congelación causa mala circulación, falta de sensibilidad y dolor en la piel, y articulaciones y deformaciones artríticas.

Los veteranos que sufrieron este problema deberían examinar diariamente sus pies para ver si hay enrojecimiento, inflamación y llagas. La Dra. Carothers también recomienda consultar un podólogo para obtener radiografías y una evaluación de la circulación en las piernas y los pies. Según ella, “el podólogo puede proveerle zapatos con soportes especiales”.

El “Agente Naranja” era un herbicida utilizado en Vietnam para matar las plantas que ocultaban al enemigo. “Se sabe desde hace tiempo que uno de los componentes químicos del Agente Naranja causa diversos tipos de cáncer y una afección de la piel llamada cloracné”, dice la Dra. Carothers. Más recientemente, también se cree que es la causa de diabetes en muchos veteranos de Vietnam. La Dra. Carothers sugiere que los veteranos llamen al hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA, por sus siglas en inglés) más cercano para averiguar si cumplen los requisitos necesarios para obtener atención o compensación por estas u otras enfermedades o lesiones relacionadas con la guerra.

El síndrome de la Guerra del Golfo no se refiere a una sola enfermedad sino a una combinación de varias que fueron informadas por los soldados que sirvieron en el Medio Oriente, dice el Dr. Michael Badellino, cirujano traumatólogo del Lehigh Valley Hospital and Health Network y veterano él mismo de la Operación Libertad de Irak. Entre los síntomas se encuentran fatiga, sarpullidos, dolor de cabeza, dolores en los músculos y articulaciones, pérdida de la memoria, falta de aire, diarrea y dolores en el pecho.

“La causa exacta aún no se conoce, pero el síndrome ha sido relacionado con muchos factores, como la exposición a tóxicos provenientes de los incendios de petróleo y de la destrucción de armas químicas y biológicas”, explica el Dr. Badellino. Algunos científicos creen que las inmunizaciones contra el ántrax y la polio también podrían ser un factor. Si siente cualquiera de los síntomas mencionados consulte inmediatamente a su médico.

La leishmaniasis es una enfermedad que se propaga por la picadura de moscas de la arena infectadas. Como no existe vacuna, preocupa a todos los soldados en Irak. Según el Dr. Badellino, “causa llagas en la piel que pueden difundirse si no son tratadas”. Otra forma de la enfermedad puede afectar los órganos internos y los síntomas pueden tardar varios meses en aparecer.

Los veteranos deberían ser precavidos y estar atentos a las señales de advertencia: pérdida de peso, fiebre y ganglios inflamados. Si nota cualquiera de ellas, consulte a un médico. Si la enfermedad afecta sus órganos internos, deberá hospitalizarse para recibir antibióticos en forma intravenosa.

¿Le interesa conocer más detalles sobre los grupos de apoyo de la Administración de Veteranos (VA), cómo se las arregla una familia durante el servicio de un familiar querido o las experiencias de Frank Speer durante la guerra y en la actualidad? Llame al 610-402-CARE.


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